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Capítulo 2.
La lluvia.


La lluvia puede ser buena o mala, depende como y cuando te moje. Sin embargo, la lluvia nos alcanza y nos empapa a todos, nadie se salva de ella, ni de sus maldiciones, ni de sus bendiciones.

El auto negro fue avanzando lentamente por el camino bordeado de arboles de todo tipo, al principio parecía un camino de eterna longitud, hasta que las torres del lejano castillo se fueron haciendo más y más grandes. Mientras se acercaban a dicho castillo, entre los arboles se comenzaban a ver a los chicos y chicas moviéndose de aquí a allá por el parque cantando, leyendo o quizás y raramente, tan solo observando. Al fin lograron divisar la gran puerta del edificio principal, que llevaba arriba de ella un escudo con iniciales y arriba de ello rezaba “Yorkshire Advance Academy of Art”. El auto detuvo su marcha y ambos chicos se despidieron de sus abuelos. Del lado derecho, de donde iba Jack, alguien abrió la puerta desde afuera y el chico bajó seguido de Jeanne que se arrastro por el asiento trasero del auto.
Una chica de largo cabello rubio con ojos miel que aparentaba ser una dulce muñeca le pidió a Jack sus datos mientras los escribía en una libreta.
Mientras, Jeanne, se quedó parada unos pocos segundos observándolo todo.
Las chicas que rondaban por allí, llevaban una camisa blanca, ajustada un poco más abajo de los codos y debajo del pecho, desde el comienzo de éste, la tela cambiaba a una un poco más transparente y de ahí hasta la mitad del cuello subía recta hasta un borde con puntillas muy delicadas. Por debajo de ellas y alrededor del cuello una cinta azul petróleo sostenía el escudo de la academia que llevaba en el él logo de la Yorkshire Advance Academy of Arts, debajo de ese escudo caían dos cintas del mismo tono de la anterior. Sin embargo, otras chicas llevaban el mismo detalle en negro en modo vertical a los costados, esto llamo la atención de Jeanne ya, que mientras más grandes parecían las chicas, más líneas negras aparecían en los bordes de dicho moño y en las que aparentaban ser más chicas, líneas del tono azul de la academia se dibujaban en el brazo derecho de la camisa. La pollera que llevaban era corta y también azul petróleo, medias tres cuartos al tono y guillerminas negras concluían el uniforme de las chicas.
Pero quien se encontraba frente a Jack tenía algo distinto. Debajo de las dos líneas azules que tenia en su camisa había una roja y era la única que veía por allí con esa particularidad. Jeanne se acerco un poco más a su hermano y logro escuchar aquello que hablaban mientras intentaba deducir el porque de la distinción.
- ¿A qué año vas?
- Tercer año del secundario, orientación de Artes Antiguas. ¿Y vos…Hm, como era tu nombre?
- No te interesa… - Jeanne pudo observar que la dulce muñeca de repente cambiaba su aparente ternura por una mirada de agobio. - ¿Cómo es tu nombre y a que año vas? – dijo la rubia mientras señalaba con su lapicera a la pelirroja.
- Jeanne Rennart…Creo que segundo año de Música, al menos así era en Chicago. – la chica que la escuchaba tomó nota y extendió su mano. – Un gusto, soy Rose York, encargada del segundo año de Música y encargada del recibimiento a los nuevos alumnos por parte del consejo estudiantil, espero que nos llevemos bien. – la chica sonrió y Jeanne tomo su mano. Acababa de develar el primer misterio que se le había presentado.
- Yo también lo espero realmente…
- Y yo igual – dijo Jack corriendo a su hermana y tomando la mano de Rose, pero ella instantáneamente la retiro. Rose se acerco un poco a Jeanne.
- Tu hermano no me cae bien… - le dijo en un murmullo a lo que la otra chica se rio. – Bien, los acompaño a recorrer la academia.
- Genial – dijo el chico.
- Un segundo, ¡espera Rose! – En ese momento un chico de pelo negro lacio y de picara mirada llegó corriendo junto a la rubia doncella y sonrió. El llevaba también dos líneas en su camisa blanca pero no portaba ninguna línea roja, su pantalón era azul petróleo y los zapatos negros y a diferencia de las chicas el llevaba el escudo en el lado derecho del pecho. – Déjame que yo acompañe a nuestro nuevo amigo a recorrer la academia.
- No, no te preocupes, Rose me puede acompañar, ¿cierto? – dijo esperanzado Jack.
- Seria mejor que Fred lo hiciera, yo no puedo entrar a la residencia de los chicos, el si. – Rose sonrió ampliamente y saludo con un beso en cada cachete a Fred el cual se fue con el desilusionado Jack por un camino que salió desde las escaleras del edificio principal y se extendía hasta donde Jeanne no alcanzaba a ver.
Rose tomó delicadamente de la mano a Jeanne como si fuera un antigua damita de la monarquía inglesa y la arrastro a paso apresurado por las escaleras del edificio principal. Luego soltó la mano de Jeanne y apuro el paso hacia dos enormes puertas de madera que eran la entrada a un mundo totalmente distinto. Giró a sonreírle a su acompañante y luego, como si fuera un cuento de hadas, la chica tiró hacia afuera las dos puertas dándole paso a la otra.
Jeanne por un momento se quedo sin habla. Desde la entrada se podía ver un gran escudo de armas colgando de la parte del medio de dos escaleras que bajaban una de cada costado abriendo un pasillo por debajo de ellas que dirigía a las oficinas de información. Todo era de diseño antiguo, en madera y piedra, con pinturas de antiguos monarcas y cortinas de terciopelo azul muy fino.
- Hey, vamos, ¿O piensas quedarte parada allí todo el día? – dijo la encargada de guiarla.
- No, ¡ya voy! – Jeanne dio un paso adelante y quiso llegar a paso apresurado a donde estaba Rose, pero en el intento y por estar hipnotizada con el lugar, se choco con un estudiante cayendo torpemente al suelo y golpeándose la espalda. Jeanne algo desconcertada se sobaba la espalda hasta que miro con quien había chocado.
- Podrías mirar por donde caminas, ¿no te parece? – dijo molesto el chico que levantaba algunas partituras que se habían desparramado por el suelo en la caída.
- Lo siento… - Jeanne no supo que mas decir y comenzó a agarrar algunas hojas. Se levanto del suelo y acomodo su remera para luego darle las hojas al chico. Éste subió la mirada a los ojos de la pelirroja la cual se ruborizo al notar como un par de ojos marrones oscuros la penetraban enojados. En un marco de pelo castaño claro, casi rubio, lacio, muy desordenado, tez clara y facciones aguerridas, el caballero de la antigua Inglaterra aparecía como en un sueño para la pelirroja.
- Hey, ¡Aáron!, ¡No te pases! No te vio, fue solo eso, te deberían de enseñar modales a vos también. – dijo enojada Rose que se había acercado a ver que había sucedido.
- Ya Rose, no molestes, estoy apurado – el chico tomo las hojas que Jeanne tenia en la mano y siguió camino por un pasillo que se encontraba del lado derecho. Un cartel indicaba “Secundaria y Facultad de Música”, giro la mirada a la izquierda y vio que había otro pasillo que también tenia un cartel “Secundaria y Facultad de Artes Visuales”, pero al volver la mirada al frente encontró el cartel que buscaba “Informaciones”.
- Vamos, es porque aquí Jeanne. – Rose la tomo nuevamente de la mano y caminaron juntas hasta una ventanilla donde se encontraba una señora de aspecto amable.
- ¿En que las puedo ayudar chicas?.
- Margaret, ella es nueva y tiene que llenar los formularios, necesita comprar el uniforme y demás tramites de inicio. – dijo Rose.
- Bienvenida señorita a la Academia Yorkshire. Esperamos que se sienta a gusto aquí.
- Gracias, yo también lo espero. – Jeanne sonrió amablemente y tomo las hojas que la señora le dio para completar.
- ¿Crees que puedas completar todo eso sola?, Yo necesito ir a verificar en que habitación te tocara quedarte.
- No hay problema, muchas gracias por tu ayuda. Eres muy amable.
- De nada, Jeanne, vuelvo enseguida – la chica rubia sonrió y a Jeanne le dio la impresión de ver a una modelo frente a ella, pero la perdió de vista cuando ésta salió corriendo delicadamente por otro pasillo que se encontraba junto a la oficina.
- Esto parece un laberinto con tantos pasillos… - se dijo a si misma y luego volvió la mirada a las fichas que debía llenar.- Bien, veamos…Información del alumno…lista…Información de los padres… ¿de los padres? – se sintió incomoda al leer esa parte de la ficha y por un instante sus ojos se empaparon. Lo pensó por un segundo y sin darse cuenta tomo la decisión equivocada y lleno la ficha. Termino con todos los papeles y se los entrego a Margaret la cual muy amablemente le dijo que podía esperar allí a que Rose volviera.
Jeanne salió de la sala de informaciones y camino hacia las escaleras que había visto en la entrada. Al llegar allí, se sentó en el suelo contra la pared doblando las rodillas contra su cuerpo. Se quedo observando como los estudiantes pasaban. Todos los chicos caminaban galantemente y las chicas parecía que danzaban al caminar, se sintió rara entre ellos, se sintió como el patito feo de la historia, como la campesina entre la realeza y más lo sintió cuando las chicas la señalaban criticando que estuviera sentada en el piso. Aun así lo pensó dos veces, y llego a la conclusión de que no iba a dejar que Inglaterra y toda su gente de la realeza cambiara su forma de ser, así que miro a las chicas que la señalaban y les insinuó con una mirada bastante enojada que si no dejaban de mirarlas, la extranjera, las mordería, instantáneamente las damas muy elegantemente se retiraron excepto una que sostuvo una mirada burlona a la pelirroja. La chica tenía un pelo largo hasta la cintura, rubio muy claro, era bastante alta y tenía unos llamativos ojos celestes. Se acerco a donde Jeanne estaba sentada y aun mirándola saco una moneda de su bolsillo y la tiró junto a la chica.
- Ahí tienes para que hoy puedas comer. – dijo burlonamente la rubia. Jeanne se quedó pasmada al ver lo que había hecho, tomo la moneda y la guardo, se levanto del suelo y miro ferozmente a la chica que aun se mantenía firme frente a ella.
- Muchas gracias, me va a servir para juntar dinero y comprarte un cerebro.
- ¿Qué dijiste?
- Que no te hice nada y vos me estas molestando.
- Por la Reina, ¡que vulgar que sos!, ¡Como te diriges así a mi! ¿Sabes con quien hablas, pobretona? – la rubia empezaba a molestarse y Jeanne la miro de arriba a abajo.
- Por lo que veo, con una lagartija rubia. – Jeanne sonrió y quiso terminar el pleito yéndose por el costado, pero la chica la tomo del brazo.
- Suéltame lagartija. – la pelirroja la miro fieramente.
- No, primero te vas a dirigir a mi con respeto, soy hija del primo de la reina, a mi no me vas a hablar como quieres y tan vulgarmente. Mi nombre es…
- …Catherine Leith, si, con ella vas a compartir habitación Jeanne. – Rose apareció por el pasillo que se había ido con una bolsa en la mano y muy compenetrada en su planilla. Levanto la mirada de ésta y corrió a separar a las dos chicas. – ¿Pero que sucedió aquí?, ¿Otra vez peleando con una chica nueva, Cathy?
- Rose…Ya, sabes que ellas me molestan a mi por ser tan bella… - Catherine soltó el brazo de Jeanne.
- Ya quisieras – murmuro por lo bajo la pelirroja.
- ¿Qué dijiste pobretona?
- Ya Catherine, te conozco, basta. – Rose miro severamente a la rubia y ésta giro la mirada y se cruzo de brazos. – Hasta el momento estuviste sola en tu habitación Cathy, y como bien sabes allí pueden estar dos personas, así que espero que no le causes problemas a Jeanne y la recibas bien.
- ¡¿Qué?! – dijeron Jeanne y Catherine a la vez girándose a mirar a Rose. - ¡¿Con ella?! – nuevamente ambas hablaron a la vez.
- ¿Estas bromeando no, Rose? – preguntó Cathy.
- Para nada – la encargada sonrió y tomo el bolso de Jeanne que seguía en el suelo.
- Vamos, te acompañare a tu cuarto, no sea que la dama de la realeza te tire por una ventana en el trayecto. – dijo Rose y se empezó a reír. Catherine volteó la mirada y empezó a caminar hacia el pasillo por el cual Rose había venido. Jeanne las siguió y al salir se encontró con el patio interior de la Academia.

Mapa sencillo de la academia =P


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Mendip Hills, Somerset, Inglaterra.

Capítulo 1.
Primeros vientos de la tormenta: La llegada de la dama.


Todos los medios periodísticos cubrieron la tragedia de ese día.
Una chica desesperada gritaba y lloraba, luchando por acercarse entre la gente hacia el vallado que había en medio de la ruta por el accidente.
- Dos autos colisionaron en la ruta por la falta de conciencia al volante por parte de los jóvenes. – Repetía sin parar la periodista del canal televisivo local. – Sabemos que en uno de los autos iba un matrimonio y en el otro se encontraban tres chicos que volvían de una fiesta. El conductor de éste estaba bajos los efectos del alcohol, no supo controlar la velocidad en el asfalto mojado y choco de frente con el auto de la pareja. Por lo que nos relatan los bomberos, no ha habido sobrevivientes, es una lamentable tragedia. Esperamos que si la pareja tenía hijos, que ellos puedan salir adelante al igual que las familias de los chicos. La inconsciencia se ha ganado cinco nuevas víctimas el día de hoy.
Detrás de la periodista se observaba como la desesperada chica llegaba corriendo junto a la puerta de la ambulancia que ahora cargaba con los fallecidos, detrás de ella un chico un poco más alto la tomo de los brazos y la giro para abrazarla contra su pecho. En ese momento alguien apago la televisión.
- Te dije que no miraras televisión Jeanne, ¿Acaso no te alcanza con el sufrimiento que ya tenes? – Un chico alto, de pelo castaño oscuro por los hombros y ojos marrones claros, que vestía un traje negro se colocaba frente al televisor y por ende frente a la cama de su hermana para lograr que ella se levantara y se vistiera.
- No quiero hacerlo. – Con los ojos hinchados de tanto estar llorando, la chica se tapo con la frazada la cara y se acostó nuevamente.
- Que te levantes nena, sino voy a decirle a mamá que… - de repente el chico que había subido el tono enmudeció por el efecto de sus propias palabras y su ya entristecida cara se deprimió por completo – Vamos Jeanne, no me hagas esto más difícil de lo que es, a mi también me duele haber perdido a mis padres, no seas egoísta…por favor, ponte el vestido y vamos que ya van a pasar a buscarnos los abuelos. – el chico tomo el vestido negro que se encontraba en la silla junto al televisor y lo arrojo sobre la cama para luego salir de la habitación.
Jeanne que se encontraba aun llorando se destapo y se sentó en la cama. Se encontraba en pijamas todavía, tenia un largo cabello pelirrojo, su piel era bastante clara y tenía los mismos ojos que el chico que acababa de salir de la habitación. Puso los pies en la alfombra que cubría todo el piso de su habitación y se paro. No era demasiado alta, pero tampoco era baja, tenía una estatura media y era flaca. Rápidamente se quito el pijama y se puso el vestido negro para luego calzarse las zapatillas del mismo color. Recogió su pelo hacia atrás y lo ato rápidamente con una colita. Se miro a un espejo que tenía al costado de la cama y noto que tenía la cara muy mal, pero no le importo. Salió a paso apresurado de su habitación en dirección al funeral de sus padres, sin saber, que la tragedia que había vivido, cambiaria por completo su vida.

Un mes después.

- Vamos querida, sino vamos a perder el avión. Vos también apúrate Jack.
- Si abuela, ya vamos. – Dijo Jeanne que junto a su hermano bajaban sus valijas por las escaleras. Estaban a punto de irse de Chicago y si bien a ella no le gustaba nada la idea, no quedaba otra posibilidad. Los únicos familiares que podían hacerse cargo de ellos eran sus abuelos paternos que vivían en Inglaterra, así que en pocas horas se encontrarían allá, con gente totalmente desconocida, en una vida completamente nueva y en un lugar que poco le llamaba la atención.
- Odio esto…- dijo la chica por lo bajo.
- Ya lo se, pero vamos, un poco de buena voluntad y optimismo, seguro que allá hasta te encontras un loco que te soporte. – Jack se reía y huía del golpe de Jeanne a paso apresurado.
Finalmente cargaron todas sus cosas al auto de su abuelo, partieron al aeropuerto y de allí a Mendip Hills, Inglaterra.
Al llegar a tierras inglesas la chica norte-americana ya quería volver a su país de origen, pero como no le era posible, no le quedo otra que intentar acomodarse en su nueva habitación.
En pocos días sus abuelos les hicieron conocer los alrededores del lugar y comenzaron a planificar que harían los dos hermanos, entre ello, a que escuela asistirían. Cuando estaban en Chicago, ambos asistían a una secundaria en donde todas las orientaciones eran dirigidas al arte. Jeanne había terminado el primer año con 15 años y Jack el segundo con 17 años. La tragedia había ocurrido en invierno, durante el receso, en el mes de diciembre, así que al viajar a Inglaterra, donde ellos también se encontraban en receso escolar, no habría problema para comenzar el nuevo año.
- ¿Ya vieron alguna escuela que les interese chicos? – pregunto un día la abuela durante el almuerzo.
- No, aun no. – contesto Jeanne mientras movía la comida en el plato con el tenedor inspeccionando que era aquello que le habían servido.
- Yo conozco una, allí asistió su padre saben…Y es un colegio hermoso, yo creo que les va a gustar… - dijo de repente el abuelo.
- ¿Hablas de la academia, querido? – le pregunto su señora.
- ¿De la que papá tanto solía hablar? – los ojos de Jack de repente brillaron. - ¿Queda muy lejos de aquí?, ¡Me encantaría conocerla!
- Oh si, claro, viva, a mí también. – dijo Jeanne por lo bajo e irónicamente a lo que Jack le revolvió el pelo. Enojada, giro su mirada a su hermano y se levanto de la mesa. – Ya déjame en paz, Jack y deja de fingir tanta felicidad cuando no la tienes. – Jack se quedo boquiabierto mientras la chica subía ya por las escaleras rumbo a su cuarto. Los abuelos se miraron y sonrieron con ternura.
- Disculpen…saben como es Jeanne, le esta costando mucho todo esto.
- No te preocupes, Jack, la entendemos, pero mañana emprenderemos viaje a Dunster.
Al otro día, Jack y sus abuelos partieron a la academia de la que tanto se hablaba, Jeanne se negó a ir, se quedo en la casa leyendo algunos libros.
Al volver, Jack estaba loco de entusiasmo y felicidad, le conto algunos detalles a Jeanne que fingió escucharlo hasta que…
- …ya nos inscribí a ambos, ¡te va a encantar! – Jeanne escupió el jugo que en ese momento estaba tomando.
- ¡Estas loco! ¿Qué hiciste que cosa?, ¿Sin mi consentimiento?
- Yo te ofrecí conocerla, vos te negaste. No es problema mío, los abuelos estuvieron de acuerdo y nos inscribieron a ambos, las clases comienzan en Marzo y la academia es residencial, nos quedaremos a vivir allí en lo que duran las clases, en vacaciones volveremos con los abuelos…Si no te gusta, allá vos.
- Te odio, Jack.
- ¡Ódiame que me encanta hermanita! – dijo Jack mientras se reía.
- Sos un idiota… - dijo Jeanne y comenzó a tirarle almohadas, peluches, libros y demás cosas que tenía cerca para que el chico se fuera de la habitación.
Pero ir a aquella academia no seria tan malo después de todo. Sin embargo, Jeanne aun no sabia eso…ella aun desconocía la tormenta que se venia.
El tiempo paso volando, Marzo llego y con el la primavera, y eso en Somerset aun significaba lluvias. Al llegar en el auto de sus abuelos a la entrada de la academia, ambos chicos se encontraron con un largo camino que transitar, pero ya a lo lejos se podían ver las torres del castillo que esperaba por ellos.

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Aión: Storm of Chronos.
Preludio a la tormenta.


Un muchacho que se abre camino entre la multitud con su fiera mirada, se dirige a clases. En esa academia a la que va, una chica encargada de su salón se enfrenta al director en una encrucijada ideológica. Un poco más al este en el mismo lugar, un par de chicos, en la oscuridad de un salón, tocan con gran destreza el piano y el violín evocando a Bach. Una chica solitaria, impulsada por los seductores sonidos, camina por el pasillo del piso de arriba, atrapando los cotilleos de la mayoría de sus compañeros varones. Frente a está última se acercaba un grupo de chicas que charlaban entretenidamente acerca de las últimas novedades que la que parecía ser la líder del grupo les contaba. A su vez, un chico acomodaba tranquilamente sus libros de teatro en un casillero. Sin embargo, una antigua dama de cabellos color fuego esta por entrar a la academia a despertar los secretos escondidos de cada uno de ellos. ¿Qué podrían tener en común todos estos chicos?, quien sabe...el viento traído por la tormenta nos lo contara. Leer más...


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Aión: Storm of Chronos.


Para los que conocen sobre la historia bien, para los que van a conocerla, también bien =P
Bah, en realidad les cuento a todos. Hace un tiempo yo escribía una historia llamada "Aión: Storm of Chronos" (Aquí los viejos capítulos), la deje por cuestiones de tiempo y hoy dije "Y bueno, intentemos recomponerla y llevarla de a poco". Así que en esta entrada va a ser para llevar los links de los capítulos nuevos que no los voy a publicar tan seguido, pero mediante pueda, lo hare.
¿Qué si cambie mucho?, Si, lo he hecho, hay partes de los capítulos que hice hasta ahora que van a seguir iguales, y otras que van a cambiar mucho mucho, por ejemplo, el primer capítulo es completamente distinto y arranca totalmente diferente, en fin, basta de palabrerio, aquí vamos:

00- Preludio a la tormenta.
01- Primeros vientos de la tormenta: La llegada de la dama.
02- La Lluvia.


Explicación del nombre de la "novela":
Para que se entienda mejor, el título de la novela/historia seria "Aión: Storm of Chronos" que significa, Aión del griego antiguo "Tiempo Eterno" y Chronos también del griego "Tiempo", lo cual nos resulta en "Tiempo Eterno: Tormenta de Tiempo" ¿pero a qué suena mas lindo como "Aión: Storm of Chronos"? =P
Aclaración 1 -
Parte de la novela se basa en hechos, cosas, lugares, situaciones, tiempos, etc. reales, pero también hay buena parte inventado, ¿porqué?, porque es una novela de fantasia y es una ficción =D
Aclaración 2 -
Los personajes que aparecen en el wall que puse al principio de la entrada son solo los que inspiraron a la apariencia fisica de los personajes, no son los personajes de la historia. Es una historia original creada por mi, no un fan fic.
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